Los novillos que han ido dejando huella en el Circuito de Novilladas de Extremadura

Encanto, Tigresito, Intruso o Goloso son algunos de los ejemplares que, por su comportamiento, sus premios o las faenas que propiciaron, ya forman parte de la memoria de esta edición

Un Circuito no se construye únicamente con los nombres de sus novilleros. También se escribe con los de los novillos que salen al ruedo y que, de una manera u otra, terminan convirtiéndose en protagonistas de cada tarde. Algunos por su clase, otros por su movilidad o por su exigencia; algunos por propiciar grandes actuaciones y otros por protagonizar momentos que permanecen en la retina.

El IV Circuito de Novilladas de Extremadura ha ido dejando, a su paso por las distintas plazas, una particular nómina de nombres que merece la pena rescatar. No se trata de establecer una clasificación ni de elegir al mejor ejemplar del certamen, sino de poner en valor algunos de los novillos que han tenido un papel especialmente destacado en las tardes disputadas hasta el momento.

Encanto: el primer gran nombre

El priemr capítulo del Circuito dejó uno de los nombres que ya forman parte de su historia. Encanto, de la ganadería Antonio López Gibaja, cerró la novillada de Jerez de los Caballeros y permitió a Pepe Martínez protagonizar una de las actuaciones más importantes de aquella noche, precisamente en el día de su debut con picadores.

El novillo mostró movilidad desde el tercio ode banderillas y, en la muleta, tuvo buena condición, tomando el engaño por abajo y con transmisión. Pepe Martínez aprovechó sus cualidades en una faena basada en la ligazón, el temple y la limpieza, especialmente por el pitón izquierdo.

El palco concedió las dos orejas al novillero y Encanto fue premiado con la vuelta al ruedo, convirtiéndose así en el primer gran nombre ganadero de esta edición.

Tigresito: una vuelta al ruedo en Brozas

Si Encanto marcó el comienzo, Tigresito puso en Brozas otro de los grandes momentos ganaderos del Circuito.

El cuarto novillo de El Madroñal fue el encargado de cerrar la segunda clasificatoria, en una matinal en la que Carlos Tirado y Darío Romero salieron a hombros. Tigresito, de mayor volumen, acudió con prontitud a los capotes y mostró entrega en el caballo.

En la muleta encontró su mejor versión. Noble y con posibilidades de lucimiento, permitó a Darío Romero desarrollar una faena de intensidad, con especial importancia de las tandas por el pitón derecho.

La estocada dio paso a la petición de trofeos y el placo presidencial concedió las dos orejas. Después, el reconocimeinto fue también para el animal: Tigresito recibió la vuelta al ruede entre aplausos.

Los nombres que quedan ligados a una tarde

Junto a ellos aparecen otros nombres que han ido adquiriendo protagonismo conforme avanzaba el certamen. Intruso y Goloso forman parte de esa nómina de ejemplares que, por las condiciones que mostraron o por las actuaciones que propiciaron, merecen ser recordados al echar la vista atrás sobre esta edición.

Son nombres que dejan de ser únicamente los que figuran en una hoja de reseña. Pasan a quedar ligado a un novillero, a una faena, a una plaza o a un momento concreto del Circuito.

Porque el recuerdo de una tarde no siempre se construye únicamente a partir de las orejas cortadas. También permanece una embestida, una tanda de naturales, una arrancada con transmisión, la dificultad que obligó al novillero a crecerse o esa condición especial que convierte a un animal en protagonista junto al novillero que se enfrenta a él.

Una historia escrita entre dos

El IV Circuito de Novilladas de Extremadura avanza y, con él, aumetna también la lista de nombres que van dejando su particular huella. Novilleros y ganaderías son los protagonistas de un certamen que encuentra en cada tarde una nueva oportunidad para descubrir nombres propios.

Encanto, Tigresito y todos aquellos que consiguieron que una tarde tuviera algo diferente son también parte de la historia de este Circuito. Porque detrás de cada triunfo, de cada puerta grande y de cada faena para el recuerdo, siempre hubo un novillo que puso sus embestidas sobre el albero.

Y algunos, por derecho propio, ya tienen un sitio en la memoria.

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