El novillero placentino se define como un torero diferente y encuentra en el clasicismo, la pureza y la ambición las bases de su tauromaquia
Las dos semifinales del IV Circuito de Extremadura de Novilladas ya han dejado a sus cuatro protagonistas. Jesús Yglesias y David Gutiérrez, en la primera semifinal celebrada en Zarza la Mayor, y Carlos Tirado y Pepe Martínez, en la segunda celebrada en Torrecillas de la Tiesam han completado el último paso antes de conocer los tres nombres que disputaran la gran final.
Mientras llega ese momento, el Circuito pone ahora el foco en cada uno de los cuatro aspirantes para acercarse a su personalidad y a la manera de entender el toreo que han mostrado durante su recorrido.
En el caso de Jesús Yglesias, hay tres palabras que ayudan a definir su concepto: clásico, puro y ambicioso. El propio novillero tiene, además, una idea muy clara sobre aquello que quiere transmitir al aficionado: ser un torero diferente.
El clasicismo ocupa un lugar importante en su manera de entender el toreo. Sobre el ruedo, Jesús ha ido mostrando un concepto cada vez más pulido, en el que la precisión y la colocación adquieren protagonismo y en el que busca construir las faenas desde el conocimiento de las distintas situaciones que plantea cada novillo.
Junto a ese carácter clásico aparece la pureza, entendida como una búsqueda de la verdad en la ejecución y de mantener una línea definida en su manera de interpretar el toreo. Una tauromaquia en la que la forma de hacer las cosas tiene tanta importancia como el resultado.
Y esta también la ambición. La de un novillero que no quiere conformarse y que entiende cada tarde como una oportunidad para seguir creciendo. Esa ambición se ha visto reflejada en su recorrido por el Circuito de Novilladas de Extremadura, donde ha mantenido una notable regularidad y ha convertido la espada en uno de los argumentos más sólidos tanto durante la fase clasificatoria como en las semifinales.
El resultado es un torero de corte clásico y técnico, pero con la intención de marcar su propio camino. Proque cuando Jesús habla de ser diferente, apunta a encontrar uan personalidad que le permita ser reconocido por su manera de interpretar el toreo.
Quizá ahí esté una de las claves para entender a Jesús Yglesias: tiene claro el torero que quiere ser y también las herramientas desde las que quiere construirlo.
Clásico, puro y ambicioso. Tres palabras que resumen la tauromaquia que busca personalidad, precisión y crecimiento, y que ha dejado sus propias señas de identidad durante su recorrido por el Circuito.
