Jorge Oliva: la revelación de Segovia que sueña con la cumbre del toreo en Sanlúcar

Tras alzarse como triunfador del Circuito de Castilla y León entrando desde el bolsín, el joven novillero afronta la gran final de la Liga Nacional de Novilladas impulsado por la entrega, la pureza y el recuerdo de sus raíces

El próximo 31 de octubre a las cinco de la tarde, la plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda se convertirá en el gran escaparate de la novillería nacional. En ese histórico albero gaditano se disputará la gran final de la Liga Nacional de Novilladas, una cita decisiva transmitida por televisión donde se medirán los máximos triunfadores de cada certamen autonómico. Entre las jóvenes promesas con mayor proyección destaca el nombre del novillero Jorge Oliva, representante y flamante vencedor del Circuito de Castilla y León, quien ha completado una campaña inolvidable ascendiendo a pasos agigantados desde la base.

La trayectoria del torero segoviano en este certamen arrancó con una singular mezcla de carambola y fe inquebrantable. Alumno orgulloso de la Escuela Taurina de Segovia —institución a la que considera «la base de lo que soy como torero y también como persona»—, Oliva no figuraba entre los tres seleccionados iniciales en el bolsín clasificatorio, sino que accedió de rebote tras la renuncia del novillero Álvaro Serrano. Aquella oportuna llamada cambió el rumbo de su temporada: «Estaba nervioso por un examen y se me quitaron los nervios del examen y se me fueron para el circuito; me llevé una gran alegría».

A partir de ese instante, el novillero supo rentabilizar al máximo cada oportunidad frente a los astados. Debutó con picadores en Alba de Tormes cortando dos orejas tras una tarde redonda y llena de sentimiento, repitió éxito en las semifinales de Roda de Duero y remató su gesta en la exigente final de Pérez de Pisuerga, donde cortó tres apéndices a un lote de la ganadería de José Enrique. Al proclamarse triunfador, se convirtió en el segundo novillero en la historia del certamen en alzar el trofeo habiendo entrado desde el bolsín previa selección. Poco después, ratificó su momento dulce en su tierra natal con un triunfo clamoroso en Cantimpalos al pasear cuatro orejas y dos rabos.

A pesar de las dificultades logísticas que afronta la tauromaquia en Segovia por la falta de apoyos institucionales respecto a otros feudos taurinos de la región, Oliva ha suplido la escasez de oportunidades con trabajo diario e ilusión. Al definir los tres valores esenciales que sustentan su tauromaquia, el novillero se muestra totalmente tajante: «La entrega, la pureza y quizás querer torear muy despacio, aunque sea muy difícil». En el plano personal, se define sin ambages como «una persona muy alegre, muy amable con todo el mundo y sobre todo muy humilde».

Fuera del ámbito taurino, sus inquietudes reflejan una constante disciplina personal. Aunque pasa horas estudiando vídeos antiguos y buscando inspiración en figuras legendarias como Juan Belmonte o Morante de la Puebla, reconoce en el tenista Rafa Nadal a su gran referente deportivo fuera del toro: «Es una persona con una superación que poca gente tiene y una personalidad que es de admirar». Su dedicación diaria, compaginada con sus estudios de grado superior en Segovia y sus entrenamientos nocturnos en la escuela, persigue un único anhelo: «Mi sueño es ser figura del toreo y comprarme una finca con 200 vacas bravas y convivir allí; no tengo otro sueño que sea ese».

Con la mirada puesta en la cita de Sanlúcar de Barrameda frente a novillos de Fuente Ymbro, Jorge Oliva afronta el compromiso de la gran final con absoluta entrega y sin presiones externas. En el plano emocional, recuerda con profunda gratitud a su abuelo, quien le inculcó la pasión taurina desde niño, así como a sus padres, a quienes buscó con la mirada en la plaza tras ser proclamado triunfador regional. Para este último compromiso de la Liga Nacional, el torero segoviano tiene meridianamente claro cuál es su mayor objetivo en el albero: «Quiero torear sintiéndolo, disfrutando el toreo y expresar mis sentimientos, no hacerlo por hacer, sino todo lo que haga con sentimiento y con pasión».

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