El Circuito de Castilla y León vuelve a cruzar los caminos de Ruiz de Velasco y Salvador Herrero en Almazán

Con experiencia previa en el certamen, los dos novilleros afrontan una nueva cita ante los novillos de Castillejo de Huebra en la localidad soriana

La clasificatoria del Circuito de Novilladas de Castilla y León en Almazán reunirá este sábado a dos nombres que ya saben lo que es competir al máximo nivel en este certamen: Ruiz de Velasco y Salvador Herrero. Ambos llegan con más experiencia, mayor madurez y la convicción de que esta edición puede marcar un punto de inflexión en sus respectivas carreras.

La clasificatoria del Circuito de Novilladas de Castilla y León en Almazán reunirá este sábado a dos nombres que ya saben lo que es competir en este certamen: Ruiz de Velasco y Salvador Herrero. Ambos llegan con más experiencia y la convicción de que esta edición puede marcar un punto de inflexión en sus respectivas carreras.

Salvador Herrero siente que regresa diferente al certamen. Tras su debut con picadores y su presencia en la final del pasado año, considera que ha dado pasos importantes, especialmente en el plano mental. Según reconoce, ha ganado “madurez y técnica”, algo que le ha permitido fortalecerse psicológicamente y afrontar este tipo de compromisos con mayor seguridad.

En el caso de Ruiz de Velasco, el paso por el Circuito la pasada temporada supuso un crecimiento importante tanto en lo profesional como en lo personal. El novillero asegura que vuelve siendo un torero más hecho, con una visión más madura de sí mismo y de su concepto del toreo. “Creo que este año se va a ver un torero más maduro, más redondo y con más capacidad”, explica, subrayando que sigue creciendo “echando agua dentro de la maceta”, una metáfora con la que refleja su evolución constante.

Ambos coinciden en señalar la importancia del Circuito en su desarrollo. Para Ruiz de Velasco, fue decisivo porque le permitió debutar con caballos y darse a conocer ante la afición. Recuerda aquella actuación en Cantalpino como una oportunidad clave para crecer toreando. Herrero, por su parte, vuelve con una exigencia mayor consigo mismo, consciente de lo mucho que hay en juego. “Es la única oportunidad que tengo y no quiero defraudar ni a la afición ni a mí mismo”, afirma.

En Almazán les esperan los novillos de Castillejo de Huebra, una ganadería que ambos miran con respeto e ilusión. Ruiz de Velasco, que todavía no ha lidiado una novillada de este hierro, destaca sus cualidades y su personalidad. Considera que se trata de animales con “un ritmo especial”, algo que, a su juicio, puede encajar muy bien con su manera de entender el toreo.

Salvador Herrero conoce más de cerca la casa ganadera después de haber tentado allí durante el invierno. Esa experiencia ha reforzado su confianza de cara al compromiso del sábado. El salmantino espera una novillada seria y con transmisión, convencido de que la ganadería atraviesa un gran momento. De hecho, no duda en calificarla como “de lo mejor que hay ahora mismo en Salamanca”.

El cartel, además, presenta un atractivo añadido: el mano a mano entre dos toreros jóvenes que ya han compartido escenarios importantes. Ruiz de Velasco valora especialmente volver a coincidir con Salvador Herrero, con quien ya toreó semifinal y final la pasada temporada. Aunque reconoce diferencias entre ambos, sí aprecia una sensibilidad parecida a la hora de concebir el toreo.

Esa rivalidad, lejos de verse como una amenaza, es interpretada por ambos como un estímulo. Herrero considera que este tipo de duelos obligan a sacar una versión más intensa y auténtica de cada torero. “No se puede dejar uno nada adentro”, asegura, convencido de que la competencia bien entendida favorece que la afición disfrute.

De cara a esta temporada, los dos ven 2026 como un año decisivo. Ruiz de Velasco lo afronta como un curso de afirmación, más orientado a mostrarse plenamente que a buscar una consagración inmediata. Su objetivo es que el público descubra “la dimensión de torero” que aspira a alcanzar y, sobre todo, ilusionar a la gente, algo que considera una de las mayores recompensas de la profesión.

Herrero comparte esa ambición, aunque formulada desde otro ángulo: desea que la afición perciba su evolución y conecte con su tauromaquia. Su meta tras Almazán es clara: que quienes lo vean salgan con la sensación de haber presenciado a un torero en crecimiento. “Quiero que la gente vea una gran evolución, que le guste mi toreo y que quiera volver a verme”, concluye.

Ruiz de Velasco y Salvador Herrero se medirán este sábado en Almazán con el objetivo de seguir creciendo dentro del Circuito de Castilla y León y dar un paso adelante en una de las citas más relevantes para los novilleros de la comunidad.

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