Así son las seis localidades del Circuito de Novilladas de Castilla y León

Alba de Tormes, Almazán, El Tiemblo, Benavente, Roa de Duero y Herrera de Pisuerga acogerán las distintas fases del certamen en plazas marcadas por la historia y la tradición taurina de Castilla y León

La sexta edición del certamen recorrerá seis provincias diferentes, desde la Salamanca teresiana hasta Palencia, pasando por enclaves históricos de Soria, Ávila, Zamora y Burgos.

La primera parada será Alba de Tormes, uno de los principales destinos históricos y religiosos de Castilla y León. Allí arrancará el circuito el 14 de junio.  Su plaza de toros, inaugurada en 2004 y conocida como Plaza Ducal, recoge una afición arraigada en una villa donde los festejos taurinos siguen siendo uno de los principales puntos de encuentro de los vecinos.

La segunda cita llegará a Almazán, localidad marcada por su pasado medieval. Su situación estratégica junto al Duero la ha convertido en una de las referencias patrimoniales de Soria. Su plaza, inaugurada en 1980 ha acogido durante décadas las principales citas taurinas de las fiestas de la localidad y la provincia.

Pocas sedes pueden presumir de una relación tan singular con la figura del toro como El Tiemblo, sede de la tercera novillada clasificatoria. A escasos kilómetros se encuentran los célebres Toros de Guisando, esculturas vetonas con más de dos mil años de antigüedad. Inaugurada en junio de 1933, la plaza fue calificada en su día como un coso moderno y cómodo. Hoy forma parte del conjunto histórico-artístico del municipio.

Cuando se habla festejos taurinos populares en Castilla y León, resulta imposible no pensar en Benavente. La ciudad zamorana posee una de las celebraciones más emblemáticas del país: el Toro Enmaromado. Esta vinculación, convierte a la localidad en una de las sedes de las semifinales del Circuito

La penúltima parada tendrá lugar en Roa de Duero, capital histórica de la Ribera burgalesa; tierra de viñedos, y que ha sabido conservar una importante afición taurina que se refleja cada verano en sus fiestas de San Roque. En años anteriores ya acogió fases decisivas del certamen, consolidándose como una de las plazas de referencia en la Liga de Novilladas.

La gran final volverá a celebrarse en Herrera de Pisuerga el 2 de agosto. Su plaza de toros fue levantada sobre los restos del antiguo castillo de los Duques de Frías. Construida con siglos de historia, acogerá a quienes representan el futuro de la tauromaquia. Allí se decidirá el sucesor de Julio Norte en el palmarés del certamen.

Durante siete semanas, los seis municipios castellanos serán escenario de un certamen que llevará la tauromaquia a pueblos con una tradición taurina de años de historia y que reforzará el papel de las plazas de tercera categoría como centros de actividad en el medio rural. 

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