La ganadera de José Enrique Fraile de Valdefresno asegura que la novillada reseñada para Herrera de Pisuerga confía en que permita a los tres finalistas expresar todo su concepto
La ganadería de José Enrique Fraile de Valdefresno será la gran protagonista de la final del Circuito de Novilladas de Castilla y León, que se celebrará el próximo 2 de agosto en Herrera de Pisuerga. Los seis novillos que saltarán al ruedo llevarán el hierro salmantino, una responsabilidad que María Fraile afronta con “muchísima ilusión”, aunque también con la exigencia que supone una cita de esta trascendencia.
La ganadera explica que la historia de la casa es el reflejo de “varias generaciones dedicadas al mundo del toro”, una trayectoria marcada por “toda una vida dedicada al toro por parte de la familia”. Desde que en 2019 la ganadería pasó a anunciarse bajo el hierro de José Enrique Fraile de Valdefresno, el objetivo ha seguido siendo el mismo: “seguir trabajando con ilusión, buscando el toro que queremos, siempre fieles a nuestros principios, al amor por el encaste y a la búsqueda del toro bravo”.
Ese respeto por la identidad de la casa se refleja también en el tipo de animal que crían. Fraile destaca que el encaste Atanasio-Lisardo posee una personalidad única y fácilmente reconocible tanto por su morfología como por su comportamiento. “Son toros que sabes diferenciar perfectamente de cualquier otro encaste”, afirma.
Entre sus rasgos más característicos señala “ese pelo rizado, los pelos largos incluso en verano” y un comportamiento propio que, en ocasiones, puede mostrarse “un poco más parado en los primeros tercios”, pero que alcanza “su momento álgido en el último tercio”, ofreciendo las mayores posibilidades para el lucimiento del torero. Asegura que mantienen un criterio muy exigente a la hora de seleccionar las futuras madres, buscando vacas que destaquen “tanto en el caballo como en la muleta” y que reúnan cualidades como “fijeza, bravura, buena humillación y recorrido en la embestida”.
Pensando ya en la gran final, la responsable de la ganadería explica que la corrida reseñada responde plenamente al sello de la casa. “Son novillos muy en el tipo que nos gusta, con hechuras representativas de distintas familias de la ganadería”, señala, convencida de que estarán “a la altura de una cita tan importante”.
Como cualquier ganadero, María Fraile espera que sus animales “cumplan durante toda la lidia” y manifiesten “bravura, fijeza y clase”, pero, sobre todo, desea que permitan a los tres finalistas mostrar todo su potencial. “Queremos que los novilleros puedan expresarse al máximo y dar lo mejor de sí mismos”.
Además, confía en que el festejo ofrezca un gran espectáculo tanto para quienes acudan a Herrera de Pisuerga como para quienes lo sigan por televisión. “Buscamos que esas condiciones de bravura y clase se transmitan al público, que los novillos den mucho juego y que la gente disfrute de la faena”, explica.
La ganadera reconoce que anunciar los seis novillos de la final supone “un orgullo enorme”, pero también “la máxima responsabilidad”, al tratarse de una de las fechas más señaladas del calendario para el futuro de los jóvenes novilleros. “Es importante que los novillos permitan elegir al mejor novillero de Castilla y León”, sostiene.
Con la cita ya a las puertas, María Fraile admite que en la ganadería viven estos días “con nervios, ilusión y mucha responsabilidad”. Aun así, considera que formar parte de una final de esta magnitud es “un escaparate increíble para la ganadería” y concluye deseando “muchísima suerte a los tres participantes”, con la esperanza de que el próximo domingo tanto los novillos como los novilleros estén a la altura de una tarde llamada a ser una gran fiesta del toreo.
