Marco Polope: «Mi mayor miedo en la vida es quedarme solo; en Sanlúcar quiero triunfar»

El novillero valenciano, tras alzarse como triunfador del Circuito Valenciano Novilladas, reflexiona sobre el peso de la profesión, el valor de compaginar la informática con el ruedo y el impulso imborrable de su familia antes de encarar su gran cita en Sanlúcar de Barrameda

Marco Polope se encuentra en un momento decisivo de su incipiente carrera taurina. Tras proclamarse triunfador del Circuito Valenciano de Novilladas en la final de Villena, el joven espada formado en la Escuela Taurina de Valencia afronta con madurez su siguiente compromiso en la final de las finales en Sanlúcar de Barrameda, anunciando novillos de la ganadería de Fuente Ymbro. En una reveladora conversación, el novillero repasa no solo sus logros en la plaza, sino también sus vivencias personales, su faceta laboral fuera del toreo y sus reflexiones más íntimas sobre la soledad, el destino y la ambición de convertirse en figura de la tauromaquia.

El camino de la madurez: de la voltereta al triunfo en Villena

El paso de Marco Polope por el certamen autonómico ha estado marcado por la superación y el compromiso. Desde la primera clasificatoria en Utiel, donde se impuso a las exigencias de la novillada de Los Chospes, hasta su actuación en Hondara y la gran final en Villena, la trayectoria del novillero ha sido un ejercicio constante de actitud. En una de las tardes más duras, tras sufrir una fuerte voltereta que le hizo perder temporalmente el conocimiento, el valenciano tuvo claro su proceder: «Al perder el conocimiento no tenía otro plan que volver a ponerme a la cara del toro, matarlo y salir al segundo a querer cortarle las orejas; que al menos no quede la actitud».

Esa determinación tuvo su recompensa en la final de Villena, un día que afrontó inspirándose en la repercusión de los grandes eventos deportivos. «Una final no se tiene todos los días. Me fijo en las finales de la Champions o en Ilia Topuria saliendo al ring… ese día me sentía uno de ellos». Ante un novillo que se rajó en tablas, Polope no dudó en meterse en terrenos comprometidos para amarrar el triunfo: «Estar en esos terrenos es complejo, aguantar esas bestias inciertas en las tablas… creo que eso es lo que más me dio el triunfo».

El espejo familiar y el empuje de su hermano Miguel

La vocación de Marco Polope está estrechamente ligada a la figura de su hermano Miguel, quien también fue novillero con picadores y pisó plazas de relevancia antes de apartarse del camino profesional. Lejos de desanimarse al presenciar la dureza de la profesión en su propio hogar, Marco transformó esa vivencia en un motor interno: «Sé lo que hay. Los toros cogen, los toros te pueden matar, pero soy consciente de ello. Le añado el plus de que si no lo pudo hacer mi hermano, lo hago yo por él».

Durante las tardes de compromiso, la voz de Miguel sigue presente desde la barrera. «Tenerlo atrás todas las tardes con la vocecita de ‘aprieta, aprieta, no te duermas’ me hace falta. Me da los mejores consejos sobre lo que se ve desde fuera».

Aulas, informática y los pies en la tierra

A diferencia de quienes apuestan todo a una sola carta desde un inicio, Marco Polope ha mantenido siempre una sólida formación académica. Tras completar un grado medio y un grado superior de Informática, actualmente compagina los entrenamientos con su trabajo en el colegio Cumbres de Moncada.

Para el espada valenciano, la educación es un pilar irrenunciable: «Yo nunca recomendaría a alguien que deje los estudios por torear… si yo tuviera un hijo, le recomendaría que no se dejara los estudios nunca». Agradece el respaldo del centro escolar y la afición de alumnos y profesores, destacando la importancia de organizarse para costear los elevados gastos que exige el camino taurino.

Miedos, la plaza de Valencia y el cartel soñado

Detrás de la serenidad que proyecta en el ruedo, Marco Polope se define como una persona tranquila pero impulsiva. Al ser preguntado por su mayor temor fuera del toro, responde con total sinceridad: «Mi mayor miedo es estar solo, acabar solo en la vida es lo que más temo… tener un problema y no tener a nadie para mí significa estar solo».

Respecto a sus plazas predilectas, aunque guarda un grato recuerdo de sus actuaciones en Madrid o Algemesí, el coso de su tierra ocupa un lugar prioritario. «Por ahora prefiero torear en Valencia porque es donde está la gente que me aprecia y me vengo más arriba, siento menos presión». Y al imaginar su cartel de alternativa soñado, no duda en ubicarlo en la plaza de la calle Xàtiva: «Un cartel soñado con presión en Valencia sería José Tomás, Morante de la Puebla y yo».

Con la mirada puesta en Sanlúcar de Barrameda y la retransmisión televisiva de Canal Sur, Marco Polope busca dejar un impacto duradero en la afición: «Lo que más ilusión me hace es salir de la plaza con el público contento por mi faena y con ganas de volver a verme».

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *