El maestro de la Escuela de Tauromaquia de Badajoz repasa la evolución del novillero extremeño desde sus primerso pasos hasta su consolidación en el Circuito de Novilladas de Extremadura.
Luis Reinoso «El Cartujano» ha sido testigo privilegiado de la evolución de David Gutiérrez desde sus primeros pasos en la Escuela de Tauromaquia de Badajoz hasta su actual etapa como novillero con picadores. Años de formación, exigencia y competencia que han forjado a un torero que ahora afronta nuevos retos dentro del Circuito de Novilladas de Extremadura.
El maestro recuerda la llegada de David a Escuela como la de un alumno que ya mostraba una idea clra del toreo: «Lo primero que recuerdo de David cuando entró es que ya venía con un concepto del toreo muy premeditado». Aunque reconoce que en sus primeros tentaderos tuvo que ganar confianza y adaptarse a las circunstancias, su evolución fue rápida: «Rápidamente se adaptó y fue cogiendo mucha confianza que le hizo avanzar muchísimo. Ya de añojista marcó la diferencia y una etapa».
Durante su paso por la Escuela, David convivió con una generación de jóvenes toreros marcada por la competencia. Para El Cartujano, ese ambiene de exigencia fue clave en su crecimiento: «Sabía perfectamente que se estaba preparando para querer liderar la Escuela, que al final es lo que hizo y consiguió».
Una preparación qué, según el maestro, se está viendo reflejada ahora en el Circuito de Novilladas de Extremadura. Luis Reinoso destaca que el cambio al novillo picado no ha supuesto un obstáculo para el extremeño: «No le ha pesado el volumen del novillo picado. En la Escuela ya mató novilladas muy exigentes y eso le ha venido muy bien como rodaje».
Además, resalta especialmente una cualidad que considera fundamental en su actual momento: el temple. «Se le nota mucho el asentamietno, la confianza y sobre todo el temple, que por sí solo ya está sobresaliendo», afirma.
Respecto a su participación en el Circuito, Luis Reinoso pone el foco en la actitud competitiva del novillero: «Lo que más me está gustando de David es la actitud, esa actitud de competencia, de querer ganar». Una mentalidad que, según explica, mantiene intacta desde sus primeros años de formación.
También destaca su evolución con la espada, uno de los aspectos en los que más ha trabajado: «Ahora mismo está siendo un hándicap para bien, porque los está matando y eso está haciendo que vaya avanzando y triunfando, que es lo importante en su carrera».
Ver a uno de sus alumnos afrontando una oportunidad como el Circuito supone para Luis una satisfacción especial: «Me da mucho orgullo y mucha satisfacción haber sacado otro chaval con muchas posibilidades de ser torero». El maestro pone en valor además que David sea un torero formado en Extremadura y recuerda la importancia de la encerrona que protagonizará próximamente en su localidad natal: «Va a ser histórica y me da mucha satisfacción».
A la hora de definir al novillero después de todos los años compartidos, Luis Reinoso lo resume en una frase: «Superación y clasicismo en su forma de concebir el toreo».
Una definición que resume el camino de un torero forjado desde la base, con la exigencia de una escuela de referencia y con la ilusión de seguir escribiendo nuevas páginas en una profesión donde cada tarde supone una nueva prueba.

