Torrecillas de la Tiesa ha pasado de celebrar festejos en el campo de fútbol a contar con su palza actual, reformada en 2024 para mejorar la comodidas y accesibilidad.
La historia taurina de Torrecillas de la Tiesa también se puede contar a través de los espacios que han acogido sus festejos. Mucho antes de que el municipio contara con la plaza actual, los festejos taurinos se celebraban en el campo de fútbol, en una particular plaza improvisada con los medios que había entonces.
«Yo siempre recuerdo los toros en el campo de fútbol, con una plaza conformada por los remolques de los tractores y un pilón en el medio», recuerda Tomás Sánchez, alcalde de la localidad, evocando aquellos festejos de su juventud. Una estampa que refleja uan forma de vivir la fiesta muy ligada al propio municipio y a los recursos disponibles en aquellos años.
Con el tiempo comenzó la construcción de la actual plaza de toros. En sus primeros momentos, el recinto era una infraestructura mucho más sencilla de la que hoy conoce el aficionado: contaba básicamente con el ruedo, una cantina y los chiqueros, mientras que la zona destinada al público era simplemente de tierra.
La evolución d ela plaza continuó hasta alcanzar un punto importante en 2024, cuando el Ayuntamiento afrontó una reforma para mejorar las instalaciones y adoptar el reciento a las necesidades actuales. La actuación permitió dotar a la plaza de gradas, crear una zona accesible y mejorar los servicios.
El objetivo, según explica el alcalde, no esta únicamente en aumentar el número de localidades, sino en consegiur un espacio más cómodo para quienes acuden a los festejos. «Nuestra intención simplemente era tener una plaza en la que la gente se sintiera cómoda», señala.
Una filosofía que también ha marcado decisiones tomadas en torno al aforo. «Podríamos tener más localidades, pero preferimos la accesibilidad y la comodidad», apunta el alcalde. Así, la Plaza de Toros de Torrecillas de la Tiesa continúa escribiendo su historia sin perder de vista aquel pasado en el que los tendidos eran remolques de tractores y el campo de fútbol hacía las veces de coso taurino.

