El novillero ayamontino encuentra en la naturalidad, la verdad y la templanza las bases de un concepto con el que busca conectar con el aficionado
Carlos Tirado entiende el toreo como una forma de comunicación. Busca que lo que sucede delante del novillo traspase la barrera y llegue al aficionado, que pueda sentirse parte de lo que está ocurriendo en el ruedo. La conexión es, para él, una de las claves de su manera de entender la tauromaquia.
Para conseguirlo, encuentra en la naturalidad, la verdad y la templanza tres de las principales señas de identidad de su concepto. Tres cualidades que el propio novillero reconoce como parte del torero que quiere construir.
La naturalidad ocupa un lugar esencial en su manera de interpretar el toreo. Carlos busca mostrarse delante del novillo tal y como es, sin artificios, dejando que su personalidad se manifieste con sencillez y autenticidad.
Junto a ella aparece la verdad. Una búsqueda de autenticidad que comienza en la propia manera de ponerse delante del animal y que tiene como destino el tendido. Porque para Carlos, transmitir no consiste únicamente en ejecutar, sino en hacer que aquello que sucede en el ruedo llegue a quien lo está contemplando.
Y para que esa conexión sea posible, la templanza es otra de las cualidades sobre las que quiere construir su tauromaquia. El temple, una de las condiciones que el propio Carlos busca y reconoce como parte de su forma de torear, le permite acompasar la embestida y dar a cada momento su tiempo.
Todo ello se completa con una entrega que entiende en términos absolutos. A Carlos le dieron un consejo que resume bien esa forma de afrontar cada tarde: hay que llegar al hotel vacío. Dejarlo todo en el ruedo, sin reservarse nada, como camino para conseguir esa conexión con el aficionado.
Su paso por el Circuito ha mostrado además a un Carlos Tirado en un momento de madurez, con un concepto cada vez más asentado y definido. Una evolución que le permite afrontar cada tarde desde un mayor conocimiento de sí mismo y de aquello que quiere expresar delante del novillo.
Pero su mirada va mucho más allá del presente. Carlos no solo quiere construir un concepto reconocible; aspira a que el paso del tiempo convierta su nombre en el de un torero de época. Una ambición que da dimensión a esa búsqueda de personalidad y que marca el horizonte de su camino.
Naturalidad, verdad y templanza. Tres palabras desde las que entender a Carlos Tirado y una tauromaquia que busca entregarse, conectar y dejar huella.
