El triunfador del IV Circuito de Novilladas de Extremadura repasa el camino que comenzó con su debut con picadores y terminó con una salida a hombros en La Piedad: «El Circuito me lo ha dado todo en la temporada»
Hay noches que no terminan cuando se apagan las luces de la plaza. Noches que continúan en la memoria porque detrás de un triunfo hay meses de esfuerzo, de aprendizaje y de sueños puestos a prueba. Para Pepe Martínez, la Gran Final del Circuito de Novilladas de Extremadura fue una de esas noches. La que cerró un camino que había comenzado meses antes, precisamente en este mismo certamen, con su debut con picadores.
Ahora, con la perspectiva que dan los días, el novillero mira hacia atrás y reconoce lo que significa haber inscrito su nombre entre los triunfadores del Circuito. “Bueno, pues este triunfo para mí ha significado mucho, por lo que significa hoy en día ser triunfador de uno de los Circuitos de las comunidades, y muy contento porque se ha visto recompensado todo el trabajo y el esfuerzo hecho durante el año”.
Porque para Pepe Martínez este triunfo no comenzó en la final de La Piedad. Comenzó mucho antes, cuando recibió la noticia de que tendría la oportunidad de debutar con picadores dentro del Circuito. La ilusión llegó acompañada de una responsabilidad que el novillero asumió desde el primer momento. “Pues me hizo mucha ilusión. Muchas ganas cuando me lo comunicaron porque son de esas oportunidades buenas para aprovechar”, recuerda. Sabía, además, que aquella era una oportunidad que no podía dejar escapar: “también tenía mucha responsabilidad, ya que era la única oportunidad que tenía en la temporada y sabía que si entraba en el Circuito tenía que ser para ganarlo”.
A partir de ahí llegaron las distintas plazas, las ganaderías, las tardes buenas y las tardes de aprendizaje. Cada compromiso fue dejando algo en un novillero que supo mirar también hacia sus propios errores para seguir creciendo. “Cada tarde me ha servido para aprender nuevas cosas y he intentado corregir los errores tarde a tarde”, explica. El resultado, a sus ojos, fue una evolución que se hizo visible con el paso de las tardes: “creo que durante el Circuito se ha podido ver en mí una evolución muy buena”.
Y así, paso a paso, aquel certamen que había comenzado con un debut terminó conduciéndole hasta la Gran Final. La Piedad fue el escenario del desenlace y también una de las imágenes que Pepe Martínez guardará para siempre: la de sus amigos sacándole a hombros después de proclamarse triunfador.
Todavía no había tenido tiempo de asimilarlo. “Pues la verdad es que cuando me cogieron mis amigos para sacarme a hombros todavía no había asimilado que era triunfador del Circuito”, cuenta. Todo sucedió deprisa, entre la emoción y la alegría de una noche que acababa de escribir una página importante en su carrera. “Era todo un cúmulo de alegría y felicidad”, asegura el novillero.
Han pasado ya unos días desde aquella salida a hombros y el triunfo empieza a encontrar su lugar en la memoria. Pero Pepe no quiere quedarse a vivir en ese momento. Lo conseguido es importante, sí, pero también lo es todo lo que todavía queda por conquistar. “Por supuesto, ha sido un triunfo muy importante para mí, pero no quiero que se quede ahí”. Su intención es clara: “quiero darle continuidad para poder colocarme en el sitio que quiero como novillero”.
Por eso, asegura que el triunfo ya está asimilado, y su mirada ya puesta en el próximo compromiso. El 4 de octubre le espera la Maestranza de Sevilla, una cita que el propio Pepe define como “un día muy bonito e importante para mí”.
Ser triunfador del Circuito de Novilladas de Extremadura supone también entrar a formar parte de una historia que va creciendo edición tras edición. Para el novillero, que su nombre quede junto al de quienes antes alcanzaron este reconocimiento es “un privilegio”. Un privilegio que quiere aprovechar y que espera que le sirva “para el futuro de mi carrera”.
Y quizá ahí está una de las claves de todo lo vivido. Porque el Circuito no solo le ha entregado un trofeo. Le ha dado una temporada, una oportunidad y una nueva dimensión como novillero. “Pues el Circuito me lo ha dado todo en la temporada”, afirma Pepe. Ha sido “un año de mucho esfuerzo” y la recompensa de alcanzar la final y ganarla es, para él, “todo un privilegio”.
Pero el triunfo no cambia su forma de mirar hacia delante. Al contrario. “Creo que, habiendo ganado el Circuito, la gente sabe que Pepe Martínez ha debutado con picadores y tiene muchas cosas que demostrar”. Y esas cosas ya tienen fecha. Después de Sevilla llegará Sanlúcar de Barrameda, donde afrontará la final de la Liga Nacional de Novilladas.
Dos tardes en las que quiere que vuelva a hablarse de su nombre. “Me gustaría poder cuajar dos tardes de mucha importancia en Sevilla y en Sanlúcar para que se siga hablando de mí”.
En ese camino, Pepe tampoco olvida a quienes han estado detrás. A quienes han acompañado cada paso, cada tarde y cada esfuerzo. Son muchos los aficionados que han seguido su trayectoria durante el invierno y para todos ellos tiene palabras de agradecimiento. “Solo tengo palabras para agradecerles el apoyo que me han mostrado durante todo el año y lógicamente quiero que lo sigan haciendo porque son los que me dan fuerzas y ánimos para cada día crecer más en mi carrera”.
Y cuando se le pide que escoja una sola imagen para guardar todo este recorrido, no necesita pensarlo demasiado. Vuelve a La Piedad. Vuelve a aquella salida a hombros que apenas había podido asimilar.
Es la imagen que, para él, resume todo lo vivido. “La imagen que elijo del Circuito y que creo que resume todo el esfuerzo, es la salida a hombros”. Pero detrás de aquella fotografía había mucho más que un triunfo. En ese instante, mientras abandonaba el coso de La Piedad a hombros, Pepe pensaba en todo lo que había tenido que recorrer para llegar hasta allí: “en ese momento solo pensaba en lo que me había costado llegar hasta ahí”.
Más allá del trofeo, de las estadísticas y de la victoria, quedó el agradecimiento por haber tenido la oportunidad de vivirlo. En sus palabras, la salida a hombros “fue un momento de agradecimiento a la vida por la oportunidad tan bonita que me había dado”.
Quizá por eso aquella salida a hombros sea la imagen perfecta para cerrar su historia en el IV Circuito de Novilladas de Extremadura. Porque comenzó con un sueño y un debut, continuó con tardes de aprendizaje y terminó con Pepe Martínez como triunfador, rodeado de los suyos y consciente de todo lo que le había costado llegar hasta allí.
El Circuito ya forma parte de su historia. Pero para Pepe Martínez, el triunfo no es el final del camino. Es el recuerdo de una oportunidad que supo aprovechar y, sobre todo, el impulso para seguir buscando ese sitio que quiere ocupar como novillero.
