El triunfador del Circuito de Madrid 2024 estuvo presente en los micrófonos de la Previa de la Gran Final de la Copa Chenel en Las Ventas y habló de lo que para él supuso el certamen
Roberto Martín «Jarocho» se convirtió en uno de los nombres propios del escalafón de novilleros con caballas, consolidando una trayectoria que se gestó con fuerza gracias a los certámenes como el Circuito de Madrid. El pasado jueves estuvo presente en la previa de la Gran Final de la Copa Chenel, un programa dirigido por Javier Fernández Mardomingo.
Con la plaza de Las Ventas como testigo, un espacio que siempre le genera una emoción especial «me hace mucha ilusión siempre venir a esta plaza», confiesa el propio diestro. Jarocho echa la vista atrás para valorar un triunfo que marcó un antes y un después en su carrera, plaza de la que salió a hombros en San Isidro de 2024 y donde confirmó alternativa en la Feria de Otoño pasada.
El joven torero atribuye gran parte de su desarrollo a la formación recibida en su escuela de origen: «gracias a la Escuela de Madrid, a la escuela José Cubero ‘Yiyo’, pude participar en el de Madrid y bueno, gracias a Dios lo gané». El impacto de este tipo de certámenes es, a su juicio, incalculable, «la verdad que son circuitos fundamentales, tanto para los novilleros como para los matadores de toros», añade, destacando que se presentan como «oportunidades muy buenas para ir toreando, para ir creciendo y ahondando como torero».
Aquel triunfo madrileño coincidió con un periodo de máxima intensidad en su carrera, justo en el tramo final de su etapa como novillero, en el que llegó a salir a hombros del coso venteño tras encadenar éxitos consecutivos. Jarocho recuerda con nostalgia el ritmo de aquellos meses: «fueron fechas muy bonitas en las que iba compaginando novilladas en las ferias con la oportunidad del circuito y tengo recuerdos muy bonitos«.

