Vidas entre alamares

El Circuito de Castilla y León es un abanico de oportunidades no solo para novilleros, ganaderías, empresarios sino también para aquellos que soñamos con este mundo pero lo interpretamos de una manera diferente, que nos lo llevamos a otros terrenos, nuestros terrenos, plasmamos nuestra pasión por los toros con máxima libertad, respetando siempre al protagonista de la fiesta, como a los que se ponen delante del animal cada día y se juegan la vida.

Para mí como joven aficionada y emprendedora de una marca fue una manera de dar a conocer mi pequeño proyecto: Un Alamar para mi Vestido. Los inicios no son nada fáciles y que te tiendan la mano sin apenas tener rodaje, es una suerte nada más arrancar. 

Un Alamar para mi vestido es un sueño para mí, una pequeña marca de ropa que me permite crear y soñar con el toreo. Todo lo que engloba el mundo del toro me inspira el valor del toro; el rey de la fiesta, la liturgia de liarse el capote de paseo, el paseíllo y su orden, un brindis arrancando los aplausos del público, un quite donde se ve la rivalidad entre matadores, la danza de los banderilleros, un buen tercio de varas, una faena en la que toro y torero son solo uno y los “ole” que se contagian cada tarde. Es arte en estado puro, no existe mayor pureza y verdad que la que tú puedes ver en una tarde de toros.

Pero lo que a mí verdaderamente me hace soñar y crear son los trajes de luces, ese brillo de los alamares, el tintineo de los machos, la variedad de bordados en cada uno de los vestidos de torear o la gran gama de colores. Una vida entre alamares, tanto la mía que me encanta llevarlos por bandera en cada una de mis prendas como seña de identidad de la marca, como la de cada una de los novilleros que en este caso se enfundan su vestido de torear cada tarde para jugarse la vida y hacen brillar los alamares por cada plaza que hacen el paseíllo.

Empecé de la nada, simplemente bordando alamares en camisetas en plena pandemia. Un detalle fue recibir la llamada de la Fundación Toro de Lidia y darme la oportunidad de difundir mi marca a través del Circuito de Castilla y León. Todo un orgullo ya que soy castellano-leonesa. No dude en desaprovechar la oportunidad, es un escaparate donde dejarse ver gracias al gran trabajo de comunicación que hay detrás de este proyecto. 

Un proyecto con el que empatice enseguida, debido a la savia nueva que corre por él, el futuro de la tauromaquia se forja en estos proyectos que son muy necesarios para garantizar que la llama de la fiesta no se apague. Las oportunidades que se les está brindando a los novilleros son inmensas, un proyecto en que aparte de darles novilladas que tan necesarias son, se les está dando una máxima difusión como personas y como toreros, donde estamos conociendo a novilleros que solo tienen una meta, llegar a ser figura del toreo, todo un milagro llegar a esa meta. Pero estoy segura que con proyectos así y las ganas por supuesto de toda la cantera de novilleros que tenemos a día de hoy, saldrán grandes toreros, pero sobre todo magníficas personas, porque en el toreo hay dos valores que priman sobre el resto que son: la educación y el respeto.

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