Guillermo García: «Me considero un torero poderoso en cuanto al trazo»

Por Isabel Mesón

Cuéntanos tus orígenes taurinos, ¿había antecedentes en la familia? ¿Recuerdas cómo te aficionaste a los toros?

Tengo un primo, Sergio Pulido, que fue novillero sin picadores. Además en la zona por donde vivo, la sierra de San Vicente, se dan muchos toros (encierros, novilladas…) y la unión de las dos cosas se podría decir que es el origen de mi afición.

 

Imagino que muy pronto pensarías en apuntarte a la escuela taurina, ¿cómo fue tu paso por la Escuela Yiyo? ¿Qué te aportó tanto personal como profesionalmente?

Pues me apunté a la escuela con 13 años y también en esa misma edad maté mi primera becerra. He estado siempre en la escuela de Madrid, al principio en la del Batán y luego en la del Yiyo. La escuela es todo para mí taurinamente, porque me permite aprender y torear tanto en el campo como novilladas. A nivel personal también me ha marcado mucho, me ha aportado todo lo que sé, ya que llevar seis años conviviendo con los maestros es increíble. Entrenamos de lunes a sábado, así que la entrega y dedicación tiene que ser total.

 

Si no me equivoco, debutaste de luces el 7 de octubre de 2017 en Brea de Tajo (Madrid) con erales de El Torreón cortando dos orejas.

Fue una tarde bonita por todo lo que significaba, el salto de becerros a novillos se notó. Como estábamos en octubre los animales estaban más grandes de lo normal, pero al final  conseguí cortar dos orejas.

 

Al año siguiente eres finalista del certamen “Camino Hacia Las Ventas”, ¿cómo fue tu experiencia en este certamen?

Pues fue bonito y complicado a la vez. No había toreado mucho y empecé el 16 de agosto en Cenicientos, cortando dos orejas, lo que me permitió torear varias novilladas más. Luego la segunda tarde fue en Los Molinos y corté cuatro orejas, lo que me dio bastante moral y me pude colocar en primer lugar. En la final recuerdo que la tarde no acompañó, ya que hizo bastante aire. En el primer novillo estuve bien, pero lo pinché, y el segundo fue un poco peor y también lo pinché, pero guardo buenas sensaciones y me dio la posibilidad de torear más la temporada siguiente.

 

Ya en 2019, después de ganar el ciclo de La Oportunidad y ser finalista del prestigioso Zapato de Plata de Arnedo, debutas con picadores en Valdetorres de Jarama, un 17 de septiembre, y cortas cuatro orejas. ¿Qué recuerdas de esa tarde?

En el 2019 toreo bastante, empezando en Francia. Llego a Arnedo y alcanzo la final. En Villaseca también estuve muy bien. En La Oportunidad estuve muy bien y conseguí ganar. Ese año toreé también alguna que otra novillada suelta ya a un buen nivel de regularidad. En un principio pensaba debutar antes con picadores, pero no se dieron las circunstancias y tuvo que ser en septiembre. Recuerdo que fue una novillada muy buena en la que pude cortar cuatro orejas.

 

¿Cómo ha sido desde entonces tu trayectoria y, sobre todo, cómo has llevado el parón de 2020?

Pues la pandemia me afectó un poco porque estaba en un buen momento y encaraba con optimismo la temporada, pero se cortó todo. Estuve en casa en mi pueblo, cerca de Talavera de la Reina, toreando mucho de salón y haciendo ejercicio. Ya a partir de septiembre, gracias a la escuela, pude torear en el campo. Y este 2021 lo comencé con una lesión de rodilla que me tuvo parado un mes, lo que me afectó bastante, pero al poco tiempo el maestro Miguel Abellán me ofreció torear el festival del 2 de mayo y eso me dio mucha moral.

 

Esa tarde del 2 de mayo en Las Ventas, representando a la Escuela en un cartel rodeado de figuras, imagino que sería una sensación increíble verte rodeado de toreros tan importantes. ¿Qué sensaciones tuviste? ¿Qué recuerdas de aquella tarde?

Fue un día increíble que no se va a repetir en mi carrera. Un día alucinante. Llegar y ver la plaza llena después de tanto tiempo sin poder dar toros, ver la gente que me esperaba para saludarme, el callejón lleno de gente famosa, empresarios, apoderados… fue muy impresionante.  Luego la tarde por las circunstancias, la devolución de algún toro, se hizo un poco cuesta arriba, pero estuve con muchas ganas y la gente pudo ver mi concepto y empezar a conocerme.

 

¿Cuáles son los toreros en los que te fijas?

Quizá al que más admire sea a José Tomás, porque creo que es algo por encima de todos. También me gusta ver a  Alejandro Talavante, Miguel Ángel Perera  y ya si nos vamos un poco más atrás El Yiyo, Julio Robles, Diego Puerta…

 

¿Cómo te definirías como torero?

Me considero un torero poderoso en cuanto al trazo, me gusta que sea largo y profundo, e intentar pasarme los animales lo más cerca posible, con muletazos largos y enroscados atrás.

 

Vamos a hablar un poco del Guillermo García como persona, ¿cómo compaginas tus estudios con el entrenamiento?

Estoy estudiando Derecho y ADE. Por las mañanas entreno y por las tardes estudio, o viceversa. Dependiendo de los horarios de clase. Cuando tengo exámenes no puedo entrenar los seis días de la semana, pero en cuanto pasan vuelvo a la exigencia del entrenamiento diario.

 

¿En qué te gusta pasar el tiempo libre que tienes?

Me gusta hacer mucho deporte, la bicicleta de carretera, el pádel, el frontón… y también me gusta pasar tiempo con mis amigos para despejarme y tratar de aislarme un poco del mundo del toro para así poder seguir entrenando con más fuerza si cabe.

 

¿Crees que la gente joven es aficionada? ¿Te gusta que la gente te reconozca por la calle?

Me gusta que la gente me salude o quiera hacerse una foto conmigo en la plaza, me da mucha moral para afrontar la corrida, pero en la calle me gusta pasar un poco más desapercibido.

Yo creo que sí va mucha gente joven a los toros, y no solo en Madrid, también en los pueblos se ve a mucha gente joven. Lo que pasa que se asocia los toros a un tipo de gente y eso no me gusta.

 

A pesar de estar en la Escuela Yiyo de Madrid estás participando en el circuito de Castilla y León, ¿cómo ha sido la fase de clasificación?

Pues en mi caso no hice la clasificación ya que entré por el intercambio que se ha hecho para que la gente no sólo conozca a los novilleros de la zona. El Fundi me propuso entrar en el certamen pero hasta que no me vi anunciado no me lo creía. Cuando me llamó la Fundación para la presentación me llevé una gran alegría.

 

¿Cuáles son tus planes de futuro? ¿Te gustaría tomar pronto la alternativa?

Pues de momento la veo como algo lejano. De las 25 novilladas que se necesitan para tomar la alternativa, llevo sólo tres. Es un paso muy importante que hay que dar cuando de verdad se sepa que hay garantías, y que se vean unas posibilidades de futuro. Si tuviera que elegir mi cartel de alternativa me gustaría que fuera con los maestros Talavante y Roca Rey, o con Pablo Aguado, un cartel importante y de categoría.

 

¿Cuál es tu rutina antes de torear?

Me gusta llegar a los sitios en el mismo día de la corrida, y suelo escuchar música en el viaje. Las horas previas las paso en la habitación viendo la tele o charlando con la cuadrilla. Suelo ver los toros antes de la corrida, para saber a lo que me voy a enfrentar.

 

¿Tienes miedos o supersticiones?

En realizad tengo pocas manías, alguna al vestirme y entrar en la plaza con el pie derecho. No soy maniático porque al final te das cuenta que son tonterías que haces porque piensas que te van a dar suerte. Tengo miedo decepcionarme a mí mismo, de no llegar a donde creo que puedo llegar.

 

Ya para finalizar, ¿Nos puedes contar alguna anécdota que te haya pasado?

Cuando empezaba me encantaba ir al campo, íbamos todos en la furgoneta y me lo pasaba muy bien. Recuerdo que un compañero iba a debutar y me dijeron de ir de  acompañante. Le pedí el traje a mi primo porque no tenía nada y, por retrasos en el metro, llegué un poco tarde. Mis compañeros ya estaban montados en el coche y acababan de salir, por lo que me tocó salir corriendo detrás para que me pudiera subir. La bronca del maestro por llegar tarde fue tremenda. Durante el sorteo se escapó un novillo del camión y me tuve que subir a un palo en la plaza… Pero pude hacer un buen quite y me alegré mucho. Cuando nos estábamos cambiando estaba la Guardia Civil abajo preparando un pequeño aperitivo para los chavales que habían actuado y les pidieron el DNI. Como yo tenía 13 años, y la edad para torear era 14, hablé con el maestro y me tuve que esconder en el coche hasta que acabaron.

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