Ya se acerca el final del Circuito de Novilladas de Castilla y León que ha impulsado la Fundación Toro de Lidia en el marco de la Liga de Novilladas. Podríamos extraer conclusiones de cómo se ha desarrollado el campeonato y qué ha ofrecido al mundo del toro, y para ello, he disfrutado de una tarde agradable junto a Roberto Blanco (RB) y Rubén Sánchez (RS), banderilleros que se verán en la final y que han aprovechado para contarme cuál es su impresión general del Circuito y la valoración general que hacen sobre el estado actual de la Fiesta.

 

¿Cuál ha sido vuestra valoración general del Circuito de Novilladas?

RS- Yo he estado desde el primer momento, desde el proceso de selección en Badajoz, y lo que más destaco es la fantástica organización, tanto en lo relativo a las de redes sociales y la comunicación hasta el trato con los novilleros, la selección de novillos, la difusión de cada festejo… si hay algo que resaltar es eso: la perfecta organización y el alto nivel de los novilleros y ganaderías que tenemos en Castilla y León.

RB- Yo destacaría, por poner un aspecto negativo y otro positivo, que a la tauromaquia le hacía falta un certamen como este porque hay pocas novilladas, hacía mucha falta. Lo bueno es que finalmente se ha hecho y está dando buen resultado, tanto artístico como de afluencia del público.

¿Habéis toreado en plaza vacía dado las restricciones covid?

 

RS- Sí. El año pasado tuvimos en Medina del Campo la suerte de torear, pero fue una de las tardes más desagradables porque se hizo sin público. Además el tiempo no acompañó ese día. Fue una sensación extraña al torear sin esa parte tan importante que es el público.

RB- Eso es. Medina del Campo es mi pueblo de nacimiento y con más motivo sentí esa frialdad. Fue positivo torear y triste hacerlo en esas circunstancias.

Habladme de vuestros primeros pasos como toreros…

 

RB- En mi caso fue una vocación que sentí desde pequeño al ver los encierros en mi pueblo, Medina del Campo. Me apunté a una pequeña escuela que había en Medina, y cuando mi familia se instaló en Salamanca entré en la escuela de aquí y me pude formar de manera profesional. Tuve una carrera como novillero con picadores de cuatro años, pero las cosas dejaron de funcionar y perdí algo de fuelle, pero la verdad es que mi ilusión estaba aún candente y decidí hacerme banderillero para continuar viviendo de lo que amo pero desde otra perspectiva.

RS- En mi caso, mi madre me llevaba de pequeño a los encierros del pueblo y fui adentrándome en el festejo popular y estuve 11 años de recortador. Gracias a eso he conocido grandes ferias de España, Francia, México, Portugal… es una etapa de mi vida que recuerdo con mucho cariño y de la que me siento muy orgulloso. Llegó un momento en el que grandes amigos y profesionales del toro me recomendaron que me haga banderillero al ver que era una persona seria y que respetaba al toro y a la profesión. Así que empecé en el 2013, año en el que comencé a prepararme, y con el esfuerzo diario y la constancia intento hacerme hueco en este mundo tan difícil.

¿Qué cambiarías del mundo del toro?

 

RB- Por ejemplo, soy bastante crítico con el reglamento. A mí que me gusta mucho el mundo artístico (toco la batería), tiendo a comparar las demás artes con el mundo del toreo (que presumimos de que sea un arte). Entonces me choca mucho que un arte tenga un reglamento con unas normas las cuales digan exactamente cuáles son tus herramientas y tus elementos para desarrollar tu creatividad artística. Yo considero que la tauromaquia está en un equilibrio entre lo artístico y lo competitivo, una especie de torneo, pero en tanto en cuanto pones normas al toreo estás restando en creatividad artística. Interpreto que el reglamento en sí es una especie de lastre a la creatividad del toreo.

Interesante hablar del plano estético. ¿Existe una finalidad estética en la labor del banderillero o es meramente técnica y funcional?

 

RS- Yo creo que sí que tiene que buscar una estética y un sentido artístico. Una suerte de varas o de banderillas hay que hacerlo bien para el matador y para el público. Claro que tenemos ese punto artístico importante, pero claro, obviamente no podemos olvidar de que todo lo que hacemos tiene que ser a favor de que el torero pueda lidiar con el toro y que pueda desarrollar esa obra. Pero por supuesto que tenemos un peso artístico que creo que no se tiene que perder.

RB- Yo entiendo la cuadrilla como un equipo. Desde el primer lidiador hasta el mozo de espadas hacemos una labor para que el resultado sea el mejor posible. Nosotros nos acoplamos a la propuesta artística o técnica que el matador crea que hay que desarrollar para cada toro; desde pegar un capotazo hasta lucirte o no con las banderillas por el motivo que sea…

¿Qué concepto os emociona en el toreo?

 

RS- Bueno, yo siempre he sido banderillero, no novillero, entonces no tengo un toreo definido en mi cabeza, pero sí es verdad que me gusta la verdad en el toreo, el citar de frente, el llevarte los toros hasta atrás, el quedarse muy quieto… Evidentemente los toreros que me gustan son con los que voy yo (risas), pero sí, todo lo que sea con pureza y verdad es lo que llega allá arriba, y se está viendo con este circuito de novilladas.

RB- Lo que yo puedo decir es que no creo en conceptos. No creo en la idea de la pureza, la verdad… lo veo equivocado. Para mí que un toreo toree torcido, o con la pata para atrás, o haciendo el pino, para mí no significa que esté toreando con más o menos pureza, porque si él lo siente así, significa que es sincero y verdadero, entonces lo que yo le doy valor a los toreros es que hagan las cosas con sinceridad. A partir de ahí existe una variedad de estilos y de maneras de torear que ojalá existieran muchísimas más porque eso le daría una enorme variedad al toreo y ganaría más atractivo. Mi concepto taurino ha madurado a lo largo de estos años, de ver cómo muchos toreros crean su arte con sinceridad.

RS- Es cierto, Roberto, y luego tener en cuenta que puede haber toreros con un concepto claro en su tauromaquia que en determinadas ocasiones se salen de él. No porque lleves un concepto claro en la cabeza vas a hacer lo que haces siempre. Además está el factor animal, que es el que condiciona todo y tienes que hacer unas cosas u otras. Una cosa es el concepto que tú tengas y luego el que puedas desarrollar ante el animal.

RB- Importante lo que acabas de comentar, Rubén. Sobre esa idea es donde nace la evolución de la tauromaquia. Un torero de 10 años de alternativa no puede torear igual en sus primeros años que en el décimo, porque acabaría aburriendo al público y no tendría éxito. Por eso, el éxito de un torero también pasa por esa inquietud de buscar e ir más allá, buscar diferentes sinceridades.

¿Dónde se halla vuestra inspiración ajena al mundo del toro?

 

RS. Pues la verdad es que en cuestión musical me gusta escuchar absolutamente de todo, cualquier género de música. Lo que sucede es que mi gran afición es mi profesión, vivo por y para el toro y me levanto cada día y hasta que me acuesto por la noche me dedico a entrenar. Cuando estoy en casa que es poco tiempo veo toros. De hecho me vendría bien desconectar algún tiempo porque soy demasiado obsesivo viendo videos de las cosas que he hecho mal y las cosas que tengo que corregir.

¿Os exigís mucho?

 

RS- Soy mu autocrítico, cada vez más. Hay veces que me suelo quedar con los fallos, y eso no es bueno, creo que uno debe de saber también qué ha hecho bien, así que sí, soy muy autocrítico, a veces demasiado.

RB- La autocrítica es parte fundamental del progreso y de la mejora de cada uno. Si no eres autoexigente es imposible mejorar. Y en relación a la pregunta anterior, aquello que me inspira fuera del mundo del toro, me gustaría decir que por mi parte, más que encontrar inspiración fuera del mundo del toro hacia adentro, me pasa al contrario, tiendo a comparar la música y la pintura con el toreo. Creo que al toreo le falta un poco eso, no mirar tanto para su ombligo y mirar más hacia afuera, porque tanto el aficionado como los profesionales estamos debatiendo cosas sobre el mundo del toro, pero no nos damos cuenta de que nuestro mundo está dentro de otro mucho más grande y amplio. Fíjate cómo las grandes revoluciones del toreo siempre han surgido a raíz de cambios externos del toreo.

A medida que se fue alargando la tarde, la entrevista tomó forma de tertulia, y en ella intercambiamos pareceres relativos al mundo del toro, del arte, e incluso de la política –que no serán revelados en estos párrafos, no por prudencia, si no por espacio–. En cualquier caso, he descubierto en Rubén y en Roberto a unos banderilleros con una hermosa entrega a su profesión, con una importante dosis carisma, reflexión, e incluso heterodoxia. Deseo desde aquí que se resuelva la gran final con la mejor de las suertes para ambos.

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